Posted On 24 Septiembre, 2017 Por In Conceptos, Escuela e-learning Con950 Views

Aprendizaje formal, no formal e informal

En el mundo de la formación existe un constante debate sobre si es mejor el aprendizaje formal, el no formal o el informal. Los tres tipos de aprendizaje tienen defensores y detractores que opinan sobre cuál es mejor para optimizar la productividad de los trabajadores. Empecemos por definir qué es cada uno:

  • Aprendizaje formal: Se trata de la formación regulada, intencional y planificada que se lleva a cabo dentro del sistema educativo oficial (Primaria, secundaria, bachillerato, etc.). Se debe producir durante unas fechas concretas y en un espacio determinado y al finalizarla siempre se recibe un título que acredite que se ha realizado.
  • Aprendizaje no formal: Es similar al anterior pero la formación se lleva a cabo fuera del ámbito escolar. Existe también una intencionalidad educativa y una planificación de las actividades de aprendizaje y se caracteriza principalmente porque es el alumno quien expresamente decide llevarla a cabo. Son por ejemplo los cursos de formación online impartidos por organizaciones como la nuestra, Grupo Alumne.
  • Aprendizaje informal: Es la formación que se recibe de forma mucho más casual, es decir, mediante actividades cotidianas, conversaciones con amigos, interactuando en las redes sociales y foros, navegando en Internet, leyendo, etc. Evidentemente no se recibe ningún título cuando se realiza.

Ahora bien, ¿cuál de ellas es mejor? Nosotros, aunque nuestra especialidad sea la educación no formal, abogamos por una combinación de los tres tipos, ya que son perfectamente compatibles y se pueden enriquecer y complementar entre sí. La elección de un tipo u otro debe depender de los objetivos del alumno.

No obstante, cabe destacar que el aprendizaje formal tiene una desventaja muy importante y es que el alumno no puede definir su propio ritmo de formación, al contrario de lo que sucede con los otros dos tipos de educación. Lo ideal es que cada persona pueda elegir qué estudiar, cuándo y cómo hacerlo. Pero por otra parte la educación formal puede tener otras ventajas, como la emisión de un título y la continuidad gracias a sus horarios, que para algunas personas es muy necesaria.

La educación informal también tiene carencias, no sólo que no es posible conseguir un certificado, sino que no está tan presente la figura del docente, formador o facilitador, que es muy importante en el aprendizaje. Podemos ser autodidactas, sí, pero a la hora de abordar ciertos contenidos es más sencillo si recurrimos a alguien que nos guíe. Además, dada su naturaleza de espontaneidad, la formación por vía informal no suele profundizar mucho y se utiliza más para contenidos de cultura general o para resolver dudas concretas en un momento dado.

La formación no formal, por su parte, sí facilita el control del ritmo por parte del alumno y también tiene un diseño pedagógico previo de los contenidos. Además, los cursos suelen ser sobre temas específicos y se profundiza bastante en ellos. El mayor inconveniente es que en algunas ocasiones no se recibe certificado al terminar los cursos.

En cualquier caso, los tres tipos de aprendizaje pueden suponer una gran experiencia educativa y aportar diferentes conocimientos de valor. Así que, como ya hemos dicho anteriormente, nuestra recomendación es que las combines siempre que puedas y, sobre todo, que nunca dejes de aprender.

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