Posted On 15 Marzo, 2017 Por In Actualidad, Tendencias Con378 Views

Definiendo el Social Learning

A pesar de que el Social Learning o aprendizaje social no es nada nuevo, ya que lleva años estando presente en el panorama educativo digital, es una de las tendencias de e-learning de 2017. Por supuesto, la educación formal todavía conserva la hegemonía, pero el social learning y otras prácticas de aprendizaje informal cada vez se afianzan más como modelo pedagógico valido y reconocido. Sin duda, esto se debe a que se trata de un método de formación que funciona realmente y cada vez son más las personas y organizaciones que se dan cuenta de ello.

En primer lugar, ¿qué es el social learning? Podríamos decir que es aprender a través de la observación y la imitación, primero eligiendo a un modelo adecuado en el que fijarse y después aplicando la imitación en un contexto idóneo. Un ejemplo muy sencillo de esto es cuando los niños aprenden de sus hermanos mayores haciendo lo mismo que hacen ellos, o también cuando en determinadas profesiones hay maestros y aprendices. Pero el aprendizaje social también se da cuando aprendemos de varias personas a la vez o cuando adquirimos conocimientos observando la sociedad en general.

Además de esto, el social learning va mucho más allá: No solo se trata de aprender de los demás, sino también de compartir tus propios conocimientos, interactuar, debatir, cuestionar, y, en definitiva, crear en conjunto un entorno educativo mucho más social y práctico que el tradicional. El objetivo, además de aprender, es mejorar la comunicación y la transmisión de conocimientos entre los alumnos y los  formadores o docentes encargados de la formación.

Debido a este carácter interactivo del aprendizaje social, las redes sociales e internet son la mejor herramienta para desarrollarlo, ya que facilitan el intercambio de ideas o de materiales útiles, abre la posibilidad de usar foros y chats, cuenta con muchos sitios webs y blogs sobre todo tipo de temas, videotutoriales, etc. Todo esto favorece las comunidades de aprendizaje, cuya máxima expresión son las plataformas de formación e-learning, como la de Alumne School, en las que los usuarios pueden interactuar entre ellos y con los contenidos.

Realmente el social learning, por definición, puede desarrollarse sin el uso de la tecnología: en un club de lectura, por ejemplo, se charla sobre el libro en cuestión y las personas aprenden tanto del libro como unos de otros. Y no hace falta irnos tan lejos, en nuestra vida cotidiana se dan muchas situaciones de aprendizaje social, como un consejo de un compañero, las experiencias ajenas y propias o los debates entre amigos. Pero lo cierto es que la tecnología enriquece muchísimo este tipo de aprendizaje y es en el mundo digital donde más repercusión ha tenido, lo que explica que automáticamente relacionemos “social learning” con el e-learning y la formación online.

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