Posted On 17 Febrero, 2017 Por In Escuela e-learning, Tendencias Con374 Views

Los beneficios de aplicar el Big Data en educación

Aunque el Big Data parece un término muy complejo, aplicado al entorno del elearning no es más que la recopilación de datos obtenidos de los usuarios que interactúan de alguna manera con los contenidos elearning.

Estos datos son creados automáticamente mientras los estudiantes participan en una formación. El Big Data incluye desde el progreso del usuario y sus calificaciones, hasta el uso que hace de los foros o redes sociales. El objetivo de recopilar estos datos es analizarlos para que los desarrolladores optimicen sus contenidos y mejoren sus materiales didácticos. Cuantos más datos se producen, más fácil es ajustarse a las necesidades de los usuarios y garantizarles así la mejor experiencia posible. Es decir, para realizar una verdadera formación personalizada, el Big Data es indispensable.

Para que el Big Data funcione de forma óptima y sin muchos esfuerzos por parte de las empresas, es necesario aplicar el Machine Learning. El Machine Learning consiste en crear sistemas que aprendan automáticamente, de manera que la gestión y análisis de los datos recogidos se haría de forma instantánea. Por ejemplo, un uso muy sencillo del Big Data en educación es que una plataforma de formación te sugiera cursos basándose en otros cursos que hayas realizado anteriormente.

Entre otras cosas, el Big Data permite identificar patrones de comportamiento a través de los cuales se sabe qué estilos de aprendizaje funcionan mejor en cada target. Además, también abre la posibilidad de adaptar el nivel de los cursos a las capacidades y conocimientos previos de cada alumno. A continuación, destacamos algunas de las ventajas más importantes que el Big Data puede aportar al elearning:

  1. Permite a los creadores de contenidos entender cómo utilizan los estudiantes los diferentes recursos y cuáles son las necesidades de aprendizaje que más les atraen. Por ejemplo, si los usuarios tienden a ver más contenidos teóricos o por el contrario prefieren los prácticos, si ven los materiales complementarios, descargan los textos, etc.
  2. Detecta si es necesario realizar mejoras en los contenidos existentes. Esto lo pueden descubrir si, por ejemplo, la mayoría de usuarios se quedan “atascados” mucho tiempo en un módulo en particular o si abandonan el curso cuando llevan un porcentaje de avance determinado.
  3. Proporciona la información de qué contenidos, cursos o materiales se visitan más, así como qué cosas comparten entre los estudiantes. Es decir, analiza qué aspectos de la formación tienen más éxito entre los alumnos
  4. Permite recopilar los datos de forma más o menos inmediata (dependiendo de cada sistema), facilitando así analizar y evaluar los resultados sin tener que esperar largos periodos de tiempo.
  5. Analizando el progreso de los estudiantes en su aprendizaje, se puede predecir en qué actividades destacarán en futuros cursos y cuáles les costarán más.

Por supuesto, queda todavía mucho camino por recorrer hasta implantar con éxito el Big Data en la educación. Para ello es necesario invertir en explorar nuevas posibilidades y la implicación de desarrolladores informáticos que automaticen y mejoren los procesos de análisis y recopilación. Pero lo que parece claro es que tendrá un gran impacto en el futuro de la educación, sobre todo en lo que se refiere a la formación personalizada.

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